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Lorenzo, el menor del clan Tinelli, pinta para crack

El conductor se relaja en su chacra y disfruta de un partido entre amigos rodeado de sus hijos varones. Aprovecha la calma esteña para reponer energías y repensar su futuro en la televisión. El más chiquito de la familia es la debilidad del Cabezón.

Marcelo Tinelli sorprendió con su desvinculación como dirigente de fútbol del club de sus amores, San Lorenzo. Aunque aclaró que sí seguirá ligado a la entidad, pero a la estructura del básquet. Lejos de las especulaciones, aclaró que se trataba de una decisión estrictamente relacionada con cuestiones laborales.

El 2018 se plantea como un desafío, pero también como una gran oportunidad para el Cabezón de darle forma a una productora propia, luego del conflicto que atravesó la temporada pasada con el Grupo Indalo. De esta forma, Tinelli apostó por regular el caudal del trabajo y no sobrecargarse como venía haciendo, para evitar los sustos que tuvo con respecto a su salud. El cuerpo le dio algunos avisos, Guillermina Valdés, su mujer, le tiró de las orejas y el conductor optó por ponerse un límite. En esta dirección decidió encarar el año que recién comienza, y parte de eso es compartir tiempo de calidad con su familia y amigos.

Como ya es toda una tradición, el clan de los Tinelli se encaminó hacia las costas uruguayas para tener un merecido descanso después de un año intenso.

En sus días en Punta del Este se lo pudo ver relajado, distendido y disfrutando de mates y charlas con Guillermina. La pareja se muestra muy unida y no quedan dudas de que juntos la pasan muy bien. La fórmula que implementaron hace un par de años de vivir en la misma torre pero en pisos diferentes les viene dando buenos resultados. Pero durante las vacaciones y los viajes la dinámica cambia y los tuyos y los nuestros se fusionan en perfecta armonía. Quedó claro por varios mensajes de ida y vuelta que mantuvo el Cabezón con los hijos de Guille que la relación es más que buena, y lo mismo ocurre con los hijos de Tinelli y la ex de Sebastián Ortega. No hay evento importante en el que las hijas de él no estén presentes para ella, y viceversa. Se apoyan y se respaldan como un clan. Pero no es el único espacio en el que Tinelli logra armar un buen equipo, el conductor también organiza desde hace años un partido, casi podría decirse de las estrellas, porque los nombres que conforman este picadito no pasan desapercibidos. Con el mar de fondo, la convocatoria fue en la chacra Guanahani que posee Tinelli en Punta del Este, a la cancha fueron cayendo con sus respectivos bolsitos nada menos que el gerente de programación de El Trece, Adrián Suar; el conductor Nicolás Repetto,; la mano derecha del Chueco, Pablo Codevila; Mariano Chihade, el marido de Mariana Fabbiani; el relacionista público Leo Matheu; Lautaro Mauro, el esposo de Agustina Casanova; Hernán De Laurente, íntimo amigo del anfitrión, y Emiliano Fillippi, así como también su hijo Francisco y hasta el novio de Mica Tinelli, Guido Iannaccio. Aunque la edad todavía no le permitió a Lolo calzarse los botines, estuvo merodeando la cancha y, tanto en la previa como en la finalización del partido, compartió algunos tiros al arco con su papá vistiendo la diez de la camiseta de la Selección. Lolo juega a ser Messi por un rato y Marcelo se entusiasma. Hubo también momentos de distensión y mimos para el más pequeño de la familia. Por su parte, Fran eligió calzarse la del Paris Saint-Germain, más precisamente la que usaba Pocho Lavezzi.

Fuente: Paparazzi

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