Interes Policiales Provinciales

Gendarmería se sumó a la búsqueda de Rubilar

Inspeccionarán la casa donde puede haber estado al suroeste de Las Isletas. Harán análisis para saber si hay rastros genéticos de “Pupi” en la vivienda y en algunos objetos.

La primera pericia que peritos de Criminalística de Villa Mercedes y de San Luis hicieron a la camioneta que le secuestraron a Osvaldo Andrade, el arrendatario del campo “El Indio”, para detectar si en ella existía alguna traza de sangre, dio negativo. Pero el hecho de que la prueba con Luminol, el reactivo químico que delata la presencia de ese tipo de vestigios, haya resultado así no es concluyente para pensar que Juan Carlos Rubilar, de quien buscaban rastros, no haya estado en ella. Por eso este sábado una comisión de técnicos de Gendarmería Nacional, especializados en estudios genéticos, arribó a Villa Mercedes. Lo hizo no sólo para peritar el vehículo, sino también el resto de los elementos incautados en lo del estanciero y analizar a fondo, con el mismo tipo de pruebas, la vivienda del hombre.
Llegaron de Mendoza. Los peritos responden al pedido que el juez instructor Alfredo Cuello hizo el miércoles a través del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Extraviadas y Desaparecidas, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación.
En un oficio, el titular del juzgado de Instrucción Penal 1 requería la “difusión del caso, el cotejo dactiloscópico y la colaboración de Gendarmería Nacional para la realización de las pericias científicas necesarias y tendientes al esclarecimiento” de la desaparición del joven de 29 años.
Apenes lleguen a la ciudad, los policías locales que llevan adelante la investigación guiarán a los gendarmes hasta el campo, ubicado 14 kilómetros al suroeste de Las Isletas. Es posible que el juez ordene el corte de tránsito en el cruce de las rutas 2b y 11, para evitar cualquier inconveniente que pueda demorar o perjudicar la entrada de los peritos a la estancia.

Allí, desde hace nueve días, está apostado un grupo de efectivos. Vigilan permanentemente lo de Andrade por dos motivos. Por un lado, para evitar que las personas que buscan por su cuenta a Rubilar y están impacientes por saber qué le sucedió ingresen a “El Indio” e intenten ajusticiar a su arrendatario. Y, por otro, para impedir que la escena en la vivienda sea alterada de alguna forma.
Pues, aunque el hombre de 60 años no está sospechado de la desaparición de “Pupi”, los perros de la división Canes de Villa Mercedes y de San Luis y hasta los experimentados “Halcón” y “Duke”, del destacado adiestrador Marcos Herrero, de Río Negro, percibieron en la casa que Rubilar estuvo allí. “Cada individuo tiene un olor en particular, y eso es lo que los animales detectaron y marcaron”, explicó el fiscal Maximiliano Bazla.

Hasta una camioneta
El viernes 9 el olfato de los perros del subcomisario Ramón Escudero, de la Unidad Regional II, los llevó hasta la Chevrolet Apache de Andrade. Los animales se detuvieron en la cúpula. El juez ordenó su secuestro y peritaje.
Cinco días después, cuando el ovejero alemán y el sabueso de Herrero llegaron de Viedma para colaborar en los rastrillajes, también insistieron con esa parte de la camioneta. Pero, además, apuntaron a algunos elementos que había en lo del estanciero. Al delgadísimo colchón sobre el que dormía el hombre, a otro, un poco más grueso, que había en otro dormitorio, a un par de frazadas, a una alfombra y a unas medias.
A simple vista, ninguno tenía rastros de lo que podría ser sangre, por ejemplo, pero Cuello ordenó su secuestro. Esos elementos y la vieja Chevrolet serán peritados por Gendarmería, para establecer si en ellos hay vestigios de sangre, huellas dactilares, cabellos, sudor, descamaciones de piel o cualquier rastro genético de “Pupi”.
Es muy probable que no los examinen en esta provincia, comentó una fuente policial. “Lo más seguro es que se los lleven a Mendoza, para analizarlos en los laboratorios que tienen allá”, dijo.
Los especialistas, además, harán pruebas sobre cada rincón de la casa. Por eso, aunque la Policía no le prohibió a Andrade que permanezca en la vivienda por estos días, sí le pidieron y controlaron que, por ejemplo, no baldeara el piso, ni limpiara sobremanera, para no alterar el lugar.

Piensa volver a Córdoba
Andrade es de un pueblo del sur de Córdoba, de Mattaldi. Hace cinco años que le alquila “El Indio” a una familia de Villa Mercedes, de apellido Rosas. Al principio, vivía allí con su hermano, pero hace un tiempo el otro hombre regresó a su provincia. Según les comentó a los policías, el contrato de su alquiler vence a mediados de año, cuando eso pase no lo renovará, se irá.
El arrendatario les ha dicho a los investigadores, varias veces, que nunca vio ni cruzó palabra con Rubilar. El joven que salió de su casa, de Lamadrid 1869, para asistir a la última noche de “Los Corsos del Pueblo” en el complejo La Pedrera y jamás regresó, fue visto por última vez el domingo 4, cerca de las diez de la mañana. Paró en lo de una mujer de apellido Rodríguez, que vive en las inmediaciones a Las Isletas, sobre la ruta provincial 11, y le pidió agua. Estaba sediento.
Los últimos rastros que los investigadores encontraron sobre el chico discapacitado son un par de huellas, que estaban bajo la tranquera de “La Patricia”, un campo colindante con la vivienda de Rodríguez, y otras pisadas que había cerca de dos tranqueras en una estancia aledaña, situada al suroeste de “La Patricia”. Es decir, muy cerca de “El Indio”, donde el olfato les dictó a los perros entrenados en búsquedas que estuvo Juan Carlos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *