Deportes Provinciales

Otro gol de Coppari: el joven futbolista ya muestra mejoras

Luciano se rehabilita en Mendoza y, tras 3 meses duros, recuperó el habla, la movilidad y el peso.

Atrás quedaron las imágenes del joven postrado, casi inmóvil, apenas con algunos movimientos involuntarios y con dificultad para ingerir sus alimentos. Luciano Coppari, un futbolista de Justo Daract, quedó con graves secuelas neurológicas después del accidente que tuvo en diciembre del año pasado. En febrero, fue trasladado a la Fundación San Andrés, en Mendoza capital, para iniciar una rehabilitación integral. A un mes y medio, el panorama es completamente alentador: “Lucho” recuperó el habla, parte de la movilidad, hace chistes y hasta ganó algunos kilos perdidos.

Su papá, Javier, desborda de alegría. “Ha tenido una evolución tremenda. Uno de los médicos de la clínica decía que es producto de tres patas importantes: los profesionales que han acertado con el tratamiento y la medicación; la segunda es el mismo Luciano con su voluntad, esfuerzo y fortaleza para bancarse las actividades que le encomiendan; y la tercera somos la familia, nuestra unión”, contó.

Desde el accidente estuvo internado en el policlínico regional “Juan Domingo Perón” hasta que la mañana del 5 de febrero fue trasladado al centro mendocino. Allí, Lucho permanece internado todo el día y los médicos trabajan en su estimulación cognitiva y física a través de distintos ejercicios.

“Suelen contarles cuentos o historias y luego le hacen preguntas sobre eso. También tiene fisioterapia. Estos últimos 20 días han sido sorprendentes porque ha comenzado a hablar, primero sin sonidos y ahora hay que escucharlo de cerca porque casi que susurra,  pero va tomando fuerza la voz. Los amigos lo llaman por videollamada, hace las cuatro comidas cuando antes tenía una sonda por la que se alimentaba. Ya puede tragar, se hidrata por boca y ha aumentado de peso. Había adelgazado 23 kilos pero ya recuperó cerca de 10”, describió Javier.

El mes pasado la familia entera debió mudarse a la ciudad cuyana y así acompañan a Luciano en su evolución. Viviana, la mamá, no se ha movido un día de su lado mientras que sus hermanos Facundo, de 15,  y Victoria, de 11, llegaron unas semanas atrás y ya consiguieron colegio donde continuar con sus estudios. Incluso el varón, que también se dedicaba al fútbol como Lucho, está a punto de entrar en las inferiores del club Godoy Cruz.

Los cambios de Luciano son evidentes hasta en el semblante. Su padre contó que cada tanto “hace chistes” y no abandona su pasión por la redonda: «Se pelea con los demás pacientes, que son mayores, porque quiere ver los partidos y los otros prefieren las películas», comentó entre risas.

También adelantó que el sábado podrán llevarlo a pasear. “Nos permiten que lo saquemos por cuatro horas así que lo vamos a llevar al Parque San Martín. Es la primera vez que va a salir a la calle, a  la vida real (desde que lo internaron en Villa Mercedes a fines de diciembre). Como aún no hace equilibrio y recién está sacando fuerzas, lo vamos a llevar en su silla de ruedas. Tenemos mucha fe y confianza en que se recupere. Es un camino largo pero vemos muchas cosas positivas”, añadió Javier.

La ilusión de su familia está puesta en que vuelva a disfrutar de su juventud y pueda mover la pelota. «Ya le compramos una que la tiene sobre la cama, invita a los enfermeros a jugar, los vuelve locos. Quiere jugar. Poder comunicarte, hablar con él nos pone felices, te dice cosas que nos hacen reír. Ojalá siga todo muy bien como viene», se ilusionó el papá.

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