Accidentes Provinciales

Imprudencia en dos ruedas: las motos, al frente de los choques

En la semana murieron dos jóvenes motociclistas. Los que salen con vida sufren traumatismos en piernas, brazos y tórax, pero la mayor lesión es en la cabeza, por no usar casco.

La comunidad no sale de su estupor: en la semana, dos jóvenes, de 17 y 23 años, murieron tras protagonizar dos accidentes en Asia y Pueyrredón el primero, y en La Ribera, el segundo. Ambos piloteaban motocicletas. El Nodo de Epidemiología del Policlínico Regional «Juan Domingo Perón» reveló una estadística que va desde fin de año a mediados de abril en la que los números señalan a las motos como las protagonistas de la gran mayoría de los choques. De los 93 pacientes atendidos, el 80 por ciento iba a bordo de un rodado de ese tipo y sólo el 15 por ciento llevaba puesto el casco.
El mes registró tres muertes de motociclistas: la primera, Florencia Funes, de 19 años, que chocó con su novio en Mulleady y Güemes; la de Bruno Zeballos, un joven de 17, que colisionó en Asia y Pueyrredón; y el más reciente, antenoche, Franco Aguilar, de 23, que perdió la vida en La Ribera.
El dato en común es que ninguno conducía con la protección prevista. Las cifras proporcionadas por el Cuerpo de Tránsito de la Policía de la Provincia muestran que de enero a marzo ocurrieron 348 accidentes, incluidos los de la ciudad más los de Juan Llerena y Justo Daract, ya que pertenecen a la jurisdicción de la Unidad Regional II. En el primer mes del año hubo 36 heridos, en el segundo 39 y en marzo 48. En tanto que 8 perdieron la vida.
El año pasado los números treparon a 1.417 choques, dentro de los cuales hubo 21 decesos, 1.091 episodios sin heridos y 446 resultaron lesionados.

 

De los 93 pacientes atendidos, sólo el 15% iba con el casco en la cabeza cuando se accidentó.

«Es importante saber que somos muchos los que nos interesamos por el tránsito. Dentro del Consejo de Seguridad Vial trabajamos sobre la cantidad de operativos en la ciudad, tanto los que hace el Municipio, los de la Policía y los que hacemos juntos. A simple vista, pareciera que están tomando conciencia, pero seguimos insistiendo en los controles, charlamos con los conductores y les explicamos las medidas de seguridad que deben cumplir en la vía pública: usar el casco, no utilizar el celular al conducir, y eso es un tema de nunca acabar», apreció Gladys Pérez, subcomisario a cargo del Cuerpo de Tránsito.
Las estadísticas del Nodo de Epidemiología del Policlínico agregan que suceden con frecuencia los domingos, sábados y en un «llamativo número durante los miércoles. También pasan a principio de mes, y los fines de semana largos», según contó Carmen Texeira, la responsable del área.
Los horarios habituales son el mediodía, a las seis de la tarde (cuando la visibilidad disminuye) y durante la noche. Otro de los puntos que destacó la doctora es que de los 93 internados, el 41 por ciento no había finalizado la secundaria.

Lesiones y secuelas 
El Servicio de Urgencias del hospital trabaja sin descanso cuando de accidentes se trata. El médico emergentólogo a cargo, Javier Casali, describió que atienden un promedio entre 10 y 20 choques con motos todos los días. «La primera etapa de la atención médica la hacen en la calle, nosotros iniciamos la etapa de diagnóstico para ver qué tratamiento se debe hacer. A veces cuando la ambulancia no se mueve con el lesionado arriba es porque trabajan ahí mismo y de eso dependen los tiempos que luego pasará en terapia intensiva», explicó.
El especialista reveló que las lesiones habituales son los traumatismos en piernas, abdomen y tórax, pero fundamentalmente de cráneo. «El primer golpe, si es con un auto, es en las piernas porque los miembros van al aire. El segundo impacto es contra el piso, al caer, y ahí es con la cabeza. Un trauma de cráneo grave lo prevenimos con el casco porque es el que amortiguará el impacto», resaltó Casali.
Además, agregó que estos hechos dejan secuelas  o patologías relacionadas al post trauma, como convulsiones. «Cuando la cabeza golpea  con algo, el cerebro se mueve dentro del cráneo, que es un bóveda cerrada y dura, hace contragolpe y las lesiones terminan siendo en varios lados. Otras lesiones muy graves que ocasionan la muerte, suceden con la desaceleración muy brusca: si alguien viene a 100 kilómetros por hora no puede frenar de golpe, porque todas las vísceras siguen su camino por inercia y en el tórax hay grandes vasos, se puede romper la aorta y habitualmente esos no llegan al hospital», remarcó.
En referencia a la recuperación, entran varios factores en cuenta. «Una fractura de fémur, el hueso más largo del cuerpo, demandará un mínimo de 30 a 40 días. Después viene la rehabilitación por 6 a 7 meses más, porque los músculos se atrofian al estar quietos tanto tiempo. Si la fractura es expuesta implica cirugía, prótesis, todo eso tiene sus costos y la recuperación es muy difícil. La pierna no es la misma que antes y puede quedar una artrosis», especificó.
El médico sugirió que antes de poner en marcha el rodado, «hay que tener el casco en la cabeza. Y la moto es para dos personas no para la familia completa. Aunque no haya otra forma de transporte, no pueden poner en riesgo a los nenes», enfatizó Casali.

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