Policiales Provinciales

Crimen en Villa Mercedes: el asesino actuó con mucha saña

José Reynoso, además de ser degollado, tenía un corte en un brazo y dos puñaladas que le llegaron al corazón.

A José Luis Reynoso no lo mataron sin querer. Su muerte no fue consecuencia, por ejemplo, de un asalto que se le fue de las manos a un ladrón. Al menos, eso indican las averiguaciones de la división Homicidios de Villa Mercedes hasta el momento. La persona que lo mató lo quería muerto, y se aseguró de eso. Según la autopsia, el hombre de 64 años tenía cuatro heridas de arma blanca. Un corte pronunciado en el cuello, otro más superficial en un brazo y dos profundas puñaladas en el corazón.

La herida que prácticamente lo degolló estaba en el costado derecho del cuello. Las del corazón poseían una profundidad de unos diez centímetros, detalló el comisario mayor Oscar Contrera, jefe de la Unidad Regional II. Cualquiera de las dos pudo quitarle la vida, y lo hizo en cuestión de segundos.

Eso les hace suponer a los investigadores que el arma homicida no era un cuchillo de uso corriente, sino más bien uno con una hoja de, al menos, 20 centímetros, incluso de hasta 30 y bien afilada.

Un cuchillo de ese tipo coincide, por ejemplo, con los que suelen utilizar los cazadores o las personas de campo que, por su trabajo, están acostumbradas a matar animales. Según el cálculo, hecho por la forense Sandra Miatello, la víctima fue asesinada cuando mucho 24 horas antes de que hallaran su cuerpo.

El sábado, una comisión policial de Homicidios viajó hasta Coronel Moldes, de donde era Reynoso, para hablar con sus familiares. Regresó el domingo, pero es probable que hoy vuelva a la localidad cordobesa. Según trascendió, intentan ubicar a  un familiar para tratar de corroborar la hipótesis más fuerte con la que trabajan: aquélla que sostiene que el mecánico de electrodomésticos tenía problemas con algunos parientes, al punto tal que una vez llegaron a amenazarlo.

Mientras tanto, hablan con los vecinos que tenía en el barrio Villa Celestina, para reconstruir así sus últimas 24 o 48 horas de vida.Todos coinciden en algo: Reynoso era un buen vecino, con el que jamás tuvieron un problema y que, hasta donde saben, tampoco tuvo inconveniente con otra persona.

A la vivienda de Bélgica 1720, además de la visita de vez cuando de Gustavo, su hijo, no iban otras personas que no fueran los clientes a los que les arreglaba las heladeras, los calefactores y cocinas.

Al mismo tiempo, la Policía revisa las cámaras de seguridad más cercanas a lo de Reynoso, para detectar si en los horarios en los que estiman fue asesinado hubo algún movimiento extraño. También analizan las filmaciones de la última semana, para descubrir si en ese tiempo el hombre pudo recibir la visita de algún familiar con el que se llevaba mal en Coronel Moldes.

Para ello revisan las cámaras que el Gobierno de la Provincia tiene instaladas sobre avenida Perón, Los Álamos y otras ubicadas cerca de la Autopista de las Serranías Puntanas. Pero, hasta ahora, de esos análisis no surgió nada que pueda echar luz sobre el crimen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *