Provinciales Sociedad

Industria y comercio, víctimas de una economía que descarriló

En San Luis las fábricas tienen un 40 por ciento de capacidad ociosa. En los negocios   las ventas cayeron en agosto 7 puntos.

Desde que asumió la administración de Mauricio Macri todas las medidas en materia de política económica que tomó dieron resultado negativo: la liberación de la compra de dólares llevó a una fuga de capitales que en el primer semestre de este año llegó al récord de 16.676 millones, la apertura indiscriminada de las importaciones generó que hoy la industria nacional tenga un 40 por ciento de la capacidad instalada ociosa con el consiguiente aumento de despidos y suspensiones para los trabajadores, la negociación paritaria a la baja y la escalada de la inflación provocó que la caída del poder adquisitivo, tanto de asalariados como jubilados, esté en el orden del 10 por ciento y esto mismo generó que los comercios también trabajen al 60 por ciento de sus posibilidades. En San Luis los principales afectados son la industria y el comercio.

En mayo el propio presidente anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incluyó el desembolso de 50 mil millones de dólares hasta mediados de 2020 (en varios desembolsos) para corregir todos estos desfasajes de la economía doméstica. Pero tres meses después, cuando hubo que hacer la primera revisión de las metas, no se pudo cumplir con ninguna y debió salir de urgencia a pedir que se adelante “la mayor cantidad de fondos posibles” para cumplir con todas las obligaciones financieras para el año 2019. En eso está el equipo del Ministerio de Economía aunque el desenlace es incierto.

En las últimas dos semanas se sumó otra crisis financiera porque los mercados, esos aliados con los que parecía contar Macri, le retiraron la confianza y el dólar llegó a trepar por encima de los 40 pesos; aunque ahora por indicación del propio FMI el Banco Central pudo salir a frenar la corrida con la venta de dólares de sus reservas. Lo que tampoco es una buena solución porque también se acelera el drenaje: en apenas dos días (lunes y martes) se perdieron 1.219 millones y dejaron un total de 51.443 en sus arcas; y continúa en descenso.

En San Luis solo el sector agropecuario todavía se mantiene con algunas expectativas. Eduardo Mirengo, presidente de la Cámara Industrial de San Luis, confirmó que “no hay ningún rubro que se haya salvado de la megadevaluación, ni de la crisis que está viviendo el país. Uno que estaba a resguardo hasta ahora era la construcción, es decir la producción de cemento, ladrillos, áridos y pintura; pero con la caída de la obra pública y los inconvenientes judiciales que hay a nivel nacional también se ha detenido”.

Mirengo detalló que “la última referencia que tenemos de las fábricas instaladas en la ciudad de San Luis alcanza a 100 empresas. Y los números que se dan a nivel nacional también nos afectan a nosotros porque la capacidad instalada hoy está al 61 por ciento. Es un número muy bajo y hace tiempo que no veíamos algo así. Entiendo que en los próximos meses también vamos a estar en esos valores, porque es muy difícil revertir esta tendencia ya que hace cinco meses que venimos de caída en toda la cadena productiva”.

El industrial señaló: “Este año pensábamos que iba a ser bueno para la industria porque tanto en enero como en febrero tuvimos un alza importante de la producción. Las empresas pudieron producir por encima de los números normales y entendíamos que íbamos a tener buenas ventas. Pero en abril empezó a sentirse más fuerte la caída y a partir de ahí los números fueron muy negativos”.

Explicó que ese stock ya se vendió y que “ahora estamos preocupados en cuidar financieramente todo lo que es materia prima, comprar lo mínimo indispensable y trabajar contra pedidos. Porque hoy con los descubiertos que estamos teniendo en los bancos, si salís a vender un cheque, perdés el 80 por ciento. Además, tenemos una cadena de pago totalmente cortada y la mayoría tiene tres meses de facturación atrasada. Pero cuando se logra recuperar ese dinero, ya no te alcanza para reponer la materia prima”.

Además anticipó que esto les provoca “que se reduzcan las compras y se minimice la inversión hasta que la situación remonte y de a poco volvamos a crecer”. Pero el industrial dejó un mensaje de esperanza: “Igual creo que a pesar de esto no tenemos que bajar los brazos, hay que ser optimistas, pensar en positivo y ver de esta crisis qué provecho podemos sacar”.

Para Mirengo que el dólar haya llegado a los 40 pesos modifica los parámetros económicos. “Hay que ver cómo lo utilizamos para que las economías regionales puedan repuntar, porque han estado muy caídas. Además en los últimos años las cosechas no fueron levantadas de los árboles porque era perder dinero. Habría que hacer una nueva ecuación económica para que se puedan exportar todos esos productos como frutas, vinos, dulces y aceites que en estos últimos años tuvieron muchos problemas. Y de paso generamos trabajo genuino que es lo que necesitamos”, dijo.

En el mismo sentido se expresó Jorge Moyano, presidente de la Cámara de Comercio de la capital: “Se la puede llamar de varias maneras: recesión, crisis o tormenta, pero lo seguro es que hay un parate total de la actividad económica, donde las economías regionales están en situación de precariedad”. Y destacó que “hoy la actividad de las Pymes en el país está al 60 por ciento de su capacidad operativa, siendo que son las que crean la mayor cantidad de puestos de trabajo”. Como ejemplo citó que “la cantidad de socios que tenemos en la Cámara alcanza hoy a unos 250 comerciantes y las ventas durante este año han ido siempre a la baja. En agosto, comparado con el mismo mes del año pasado, llegó a ser del 7 por ciento menos”.

Para Marcelo Bongiovanni, productor agropecuario, se llegó a este punto porque según dijo “venimos de una campaña muy complicada por la sequía, que provocó muchas pérdidas de cosechas y ahora el productor tiene menos granos que los que debería para empezar la nueva siembra. Se nos  va a complicar mucho iniciar la nueva temporada no solo en San Luis, sino en otras zonas agrícolas. Acá en particular tuvimos sequía, granizo y heladas que provocaron que se cayera mucho la producción”. Y citó que en el Valle del Conlara “en soja las pérdidas fueron del 20 al 40 por ciento y en maíz entre el 50 y el 60”.

El ingeniero agrónomo indicó que “el motivo de la falta de circulante que hay en el mercado y que la economía esté parada, en gran parte se debe a la sequía que tuvimos. Porque el productor apenas cosecha y vende el grano cambia la maquinaria, compra insumos, invierte en su propiedad y cambia sus vehículos. Eso es lo que mueve la economía en todo el país, porque además en cada operación paga impuestos”. Y estimó que “fueron 8 mil millones de dólares menos que dejaron de entrar este año a la economía del país. Y de ese total el Gobierno se queda con el 30 por ciento por impuestos”.

Francisco Garín, gerente del departamento Agronegocios del Banco Supervielle, dijo que “si bien fue un año complejo para el campo el impacto en San Luis fue menor. Es cierto que no se alcanzaron los mejores rindes pero, por ejemplo, fue muy bueno para el girasol. Y para la ganadería si bien el consumo se contrajo en el mercado interno, los precios de la hacienda están subiendo y el valor del dólar actual hace que la exportación de carnes sea muy buen negocio”.

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