Provinciales Sociedad

Hallar productos de “Precios Cuidados” es toda una odisea

En los súper no se ven góndolas especiales. Solo uno ofrece 32 artículos, pero la mayoría exhibe muy pocos o ninguno.

Es como jugar a la búsqueda del tesoro o a las escondidas. Hay que tener temple y tesón para entrar al juego o poseer una paciencia de orfebre japonés. La aventura no es otra que hallar en los supermercados de San Luis las mercaderías que integran las listas de “Precios Cuidados” la iniciativa que desde, hace un largo tiempo, rige en el país y que, fruto de la feroz crisis económica reinante, el Ministerio de Producción y Trabajo pretende reflotar. Sin embargo, en la capital puntana, encontrarlos (en teoría hay más de quinientos artículos) es una odisea que requiere tiempo, paciencia y ganas: ningún comercio armó góndolas específicas para estos productos, solo un negocio ofrece 32 insumos y hay una cadena provincial que no dispone ni siquiera de uno. Así lo reveló una recorrida que realizó El Diario de la República por las casas centrales de los supermercados e hipermercados instalados en la capital provincial.

Solo Vea, en su espacio principal del San Luis Shopping Center, posee una mediana gama de 32 productos identificados con una pequeña oblea de “Precios Cuidados”.

Sus colegas de Walmart y Carrefour ofrecen apenas unos 20 insumos distribuidos en sus estanterías. Pero lo más llamativo se lo lleva Supermercados Aiello que en su sucursal céntrica, una de sus principales bocas de expendio, no presenta ni un producto de la nómina “Precios Cuidados”.

Si bien es cierto que las diversas empresas muestran una competencia feroz en busca de mantener sus clientes o de conseguir nuevos en base a la fórmula precio-calidad, con promociones de todo tipo y descuentos diarios o empresariales, está claro que la respuesta local a la propuesta del Ministerio de Producción y Trabajo es pobre y pareciera que está implementada a desgano.

En la versión kirchnerista de la política de costos bajos para los insumos de la canasta básica, el irreverente Guillermo Moreno estaba al frente de la Secretaría de Comercio (ente que desarrollaba los “Precios Cuidados” en aquella época) y parecía tener a raya a las grandes cadenas supermercadistas en base a presiones que rozaban lo violento.

Ahora, ante la caída en tobogán del salario y la galopante inflación, la administración de Mauricio Macri intentó revitalizar la idea K, pero al menos en San Luis, los resultados no son los esperados.

“Nosotros desconocemos el alcance de ‘Precios Cuidados’ porque es una iniciativa netamente nacional que deben regular y controlar ellos. Si me consultás mi opinión, me parece que no funciona porque se lo utiliza como precio de referencia. Evidentemente su efecto no es el que esperaban”, opinó el jefe del Programa Defensa del Consumidor, Alberto Montiel Díaz, en diálogo con El Diario.

Es cierto que hay marcas y precios para toda clase de consumidores, pero la premisa gubernamental es que, en las estanterías, la gente encuentre la gran mayoría de los insumos sin complicaciones ni laberintos. En las góndolas puntanas de 20 marcas, 1 responde a “Precios Cuidados” en el mejor de los casos.

Salvo la yerba mate o el tomate triturado que pertenecen a las marcas Rosamonte y Taragüi o La Campagnola y Arcor, respectivamente, el resto de los artículos integran segundas marcas como los fideos Manera o los caldos Maggi. En panificación Veneziana es la etiqueta ofrecida a la par de Lactal, pero en el resto de las mercaderías son de firmas poco conocidas. En aceites, harina o azúcar no hay ninguna opción. Tampoco en fideos, arroz o legumbres. Solo arvejas y condimentos.

En el rubro de productos para la higiene personal, los supermercados puntanos solo tienen desodorante Rexona, toallitas humectantes de dos marcas y una única versión para toallitas femeninas.

Si la idea de la gente es pasar un rato entretenido en el súper puede ir a recorrer góndolas con mirada de águila y ver si encuentra los “Precios Cuidados”. Pero si la persona no tiene mucho tiempo o padece de estrés, es mejor sucumbir al mensaje de los supermecadistas puntanos: comprar lo que hay, analizar el mejor precio y, como recurso defensivo, cuidar el bolsillo al máximo.

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