Provinciales Sociedad

Una familia “rodante” que viaja por el país y está en San Luis

Ariel Blanco (40) y Lorena Antunez (29) dejaron su vida en Rosario para explorar Argentina junto a su hija Alfonsina, de un año y medio. Los tres recorren las provincias en una estanciera modelo 63.

Ariel Blanco, rosarino de 40 años, disfrutó hace unos días de unos mates junto a su pareja Lorena Antunez, correntina de 30, a la vera del río San Luis. Veían cómo jugaba su hija Alfonsina, de un año y medio, al costado del curso de agua, sobre el pasto verde. “Lo que siento, es que puedo verla crecer día a día. Yo antes trabajaba todo el tiempo”, reflexionó Ariel, apoyado a una Estanciera modelo ’63 que lo ha llevado junto a su pareja por cinco provincias del país y que estos días los trajo a tierras puntanas. El objetivo de la familia, integrada también por un caniche de un año de pelaje oscuro llamado “Toto” y un bebé que crece en el vientre de Lorena hace tres meses, es conocer toda la Argentina y llevarse recuerdos más de la gente que de los paisajes, aseguró el padre. Salirse de la zona de confort, vivir otra vida posible a las que muchos eligen cuando se entra a la vida adulta.

No fue fácil. “Lo que más le dolió a mi mamá es que yo tenía un buen sueldo. Trabajaba en una droguería, en Rosario. Hacía los repartos en una camioneta propia. Vivíamos bien, alquilábamos un departamento. Éramos una familia común y corriente. Salíamos al shopping e íbamos al cine el fin de semana”, enumeró el hombre. “Pero ¿quién no ha querido patear el tablero e irse de viaje a conocer el país de punta a punta? ¿Quién no lo ha soñado alguna vez? Nosotros tuvimos el coraje y hay que tenerlo, para salir a la ruta y decir llegamos a un lugar y encontrar el mango diario”, explicó.

“Siempre nos lo propusimos de novios, porque las vacaciones que nos tomábamos eran re cortas y queríamos conocer a nuestro país de punta a punta, y después salir hacia afuera, recorrer otros países”, coincidió Lorena, que trabajaba asistiendo abuelas y a quien le queda una sola materia para recibirse de profesora de Educación Física.

Para sustentar el viaje, la madre hace artesanías y él se ofrece para cualquier changa en electricidad, plomería y hasta albañilería. También cualquier persona puede donar pañales para la pequeña y gasoil para la estanciera, haciendo contacto por la página de Facebook “Sueñeros Por América” o al número 341 3073861. “Ahora de pronto estamos un poquito más restringidos y nos dimos cuenta que no necesitamos tanto dinero para sentirnos cómodos”, aseguró.

Un protagonista importantísimo para la historia de la familia Blanco Antunez es el vehículo en el que viajan, por el que ya recorrieron desde mayo Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y Mendoza. “Buscábamos un vehículo que represente nuestra argentinidad. Tenía una Peugeot Patagónica, linda, nueva, de dos años de uso, pero dijimos que con un vehículo nuevo no, porque son caros los repuestos y en cualquier pueblo no lo vas a conseguir. Nos pusimos a buscar y dimos con una estanciera, hermosa, bastante original, de 1963. La vimos y nos enamoramos”, describió el padre. Más allá del pequeño juego en el volante y los pedales duros, no tuvieron grandes dificultades los primeros meses.

Sin embargo en Mendoza, tuvieron el primer contratiempo que para Ariel, mostró la cualidad principal de los lugares que han conocido. Han despertado a los pies de una montaña, al costado de arroyos y en parques. Pero lo que se siguen llevando es la solidaridad y buena voluntad de desconocidos. “Se nos rompió la segunda, la marcha, en Mendoza. Fue frente al zoológico, en Mendoza capital. Al lado del Cerro de la Gloria, subimos a conocerlo y se nos rompió y no podíamos continuar. Nos quedamos ahí un par de días, viendo cómo hacíamos”, recordó. Allí fue que se acercó Andy, un muchacho que iba en un Falcón. “Se arremangó y nos dio una mano. Nos llevó a su casa, bajamos la caja, lo reparamos sin costo alguno”, describió.

“Siempre nos preguntan qué lugar nos impactó más. Yo puedo decir que las personas nos impactaron más, porque el lugar, las imágenes vos podés verlas en fotos, pero a las personas vos podés verlas de adentro y el hecho de saber que alguien te invita a tomar unos mates, o te invita a comer un asado, un guiso, un plato de fideos y lo hacen sin conocerte, porque venís con una familia”, remarcó.

“Hemos dormido muy poco en la estanciera, porque siempre tenemos amigos que nos llaman por teléfono, nos invitan a sus casas de fin de semana”, dijo sonriente. También les han regalado una cocina a leña y una planchita que usan para asar cuando visitan el campo. Una lona azul arriba de la camioneta, guarda esos obsequios, mantas, un anafe, reposeras y hasta una carpa. Como salieron antes del invierno llevaron mucho abrigo, que hoy les quita un poco de espacio.

Y el espacio se reducirá aún más porque la familia se agrandará. La madre está embarazada de su segundo hijo, que se llamará Emilia si es mujer y Cayetano si es varón. Ya tiene tres meses de embarazo. “Queremos que nazca en Rosario. Vamos a ver dónde andamos y cómo hacemos el regreso. Y si no puede ser en el sur, donde tenemos parientes de Ariel”, dijo Lorena. “En la ruta no será, porque cuando estemos más o menos por tener, nos vamos a un lugar fijo para evitar eso”, afirmó Ariel.

La familia se quedará unos días más en la provincia, mientras tratan de resolver la rotura del alternador de la camioneta. El viernes pasado festejaron el cumpleaños de Ariel en una parrilla de La Punta. “Queremos conocer todo San Luis. Nos gustaría conocer los campos de San Luis, los animales, lo que se siembra, cómo vive la gente de campo”, concluyó el padre de la familia. “Siempre estamos planificando todo el tiempo y queremos conocer a la gente, los lugares hermosos que tiene cada provincia”, dijo Lorena, mientras sostenía en sus brazos a Alfonsina, que a su corta edad, cada vez conoce más lugares del país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *