Interes Provinciales

Carlos Barroso, un tomense en la escena cumbiera de Córdoba

Después de cinco años de silencio, el joven regresó a la música mientras trabaja en inteligencia artificial.

Fue una tragedia familiar lo que dejó a Carlos José Barroso sumido en el silencio. El fallecimiento de su primo, con quien compartió “Los Juglares de Santa Silvia”, una formación de folclore en La Toma, fue el motivo de su alejamiento de la escena musical y, a la vez, el acercamiento a otras actividades.

El duelo duró cinco años. Durante ese tiempo a “Charly”, como lo llaman en La Toma, el pueblo donde nació, le resultó imposible vincularse con una guitarra sin llorar. El reencuentro con la música llegó con un desafío doble: tocar cumbia y con un instrumento nuevo, el bajo. Y en la capital nacional del género.

El joven, de 37 años, está radicado hace un par de años en Córdoba y allí integra “After Office”, una banda de cumbia que tiene nueve miembros y que cumplió un año de actividad la semana pasada. Como un regalo sorpresa, el grupo tuvo el saludo de Ulises Bueno, a través de un video que subió a las redes sociales.

Barroso nació en La Toma. Allí vivió la música de manera muy natural, ya que su padre es un aficionado que lo llevó por los caminos del arte.

“Charly” toca la guitarra, el bajo y algunos instrumentos de viento y percusivos, pero en aquella antigua formación de folclore tocaba la guitarra y tuvieron el honor de representar a su tierra en el Festival Nacional de Malambo.

Al terminar el secundario, Carlos eligió San Luis para estudiar. “En la época de universitario toqué muy poco porque la carrera que elegí era muy exigente, tocaba solamente para mantenerme sano”, dijo el bajista en comunicación telefónica con ETC.

El músico se graduó como licenciado en ciencias de la computación (otra actividad que legó de su padre) y actualmente se dedica a asesorar empresas sobre inteligencia artificial. Fue por su trabajo que se radicó en Córdoba y junto a su novia, también de La Toma, decidieron emprender una vida juntos: se casaron y tuvieron sus hijos en tierra cordobesa. “En San Luis no hay trabajo de lo que estudié, he viajado por muchas provincias y por el exterior gracias a mi trabajo”, agregó Carlos.

En un posgrado que Barroso realizó para mejorar su labor conoció a uno de los creadores de “After Office”. Donde buscó un trabajo serio encontró la música. Juntos siguieron el proyecto musical que encontró al licenciado renovado y con necesidad tener su primera banda formal. La música estaba de vuelta.

“Hemos tenido un ascenso bastante rápido. Nosotros empezamos tocando para algunos amigos y de a poco se fueron dando presentaciones en lugares cada vez más grandes”, analizó. La banda vivió un antes y un después luego de presentarse en un conocido bar céntrico de Córdoba, donde se convenció de que podía aspirar a más.

Tiempo después la formación se vio como telonera de uno de los shows que realiza “La Barra” cada jueves. Como es lógico, las bandas de cuarteto en Córdoba están en tierra conocida y la afluencia de gente supera a cualquier otro género en esa ciudad.

“La modalidad que usan para tocar es todo de corrido, no se para en ningún momento. Ellos nos ofrecieron sus instrumentos para tocar. La experiencia que vivimos fue muy fuerte, fue la primera vez que tocamos ante tanta gente y la emoción que sentí cuando el público cantaba nuestras canciones fue impresionante”, resaltó.

Hoy Carlos pasa sus días entre su trabajo innovador y la música. Entre formaciones académicas y asesoramiento a empresas, lleva a la cumbia como nueva vía de expresión que representa una nueva etapa en su vida. Tal como fue en su infancia, Barroso transmite el amor por la música a sus dos hijos como la recibió de su padre: con naturalidad y pasión.

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