Provinciales

Feministas de San Luis contaron los detalles de la represión en la marcha de Trelew

Detallaron que siete mujeres fueron retenidas, golpeadas, insultadas y llevadas a un cuartel de bomberos donde les vaciaron matafuegos en sus rostros. Nunca les dijeron su ubicación o el motivo de la detención.

Este martes feministas autoconvocadas de San Luis difundieron un comunicado que denuncia y detalla los hechos de violencia ocurridos en el Encuentro Nacional de Mujeres, en Trelew, del domingo pasado. Siete mujeres, tres de ellas puntanas, aseguraron que fueron detenidas maltratas, insultadas y golpeadas por la Policía.

Al finalizar la marcha un grupo de mujeres se separó en dirección la iglesia de la ciudad. Sin embargo, según detalla el comunicado, no pudieron llegar ya que quedaron retenidas por el bloque de policías que se encontraba en la esquina  de Rivadavia y San Martín, frente a la Municipalidad de Trelew.

 

Incidentes tras la marcha en la esquina de Rivadavia y San Martín en Trelew frente al Municipio e Iglesia María Auxiliadora, donde un grupo identificado generó disturbios y tiraron el vallado de la plaza. Hubo detenciones.

Afirmaron que mientras los integrantes de la fuerza lanzaban balas de goma y reprimían a todos los que estaban allí, las puntanas Laura Navarro, Martina De Castelli y Ornella Mastronardi y otras tres mujeres fueron detenidas y trasladas por la Policía a un lugar desconocido para ellas y sin posibilidad de comunicarse con el exterior.

Según el reclamo de la colectiva feminista, a las manifestantes las detuvieron Policías hombres, uniformados, sin identificación y las trasladaron a lo que describieron como un cuartel de bomberos, donde afirmaron que fueron golpeadas, insultadas, amenazadas y roseadas matafuegos en sus rostros.

Detallaron que en ningún momento se les informó dónde ni por qué estaban allí y que luego de un rato las subieron a una camioneta apiladas una sobre la otra mientras los Policías se sentaban sobre ellas.

Hasta las 2:30 de la madrugada del lunes, que fueron liberadas, no se les permitió comunicarse con el exterior para indicar dónde estaban, a la vez que se les negó llamar a un abogado. Ese mismo día las siete mujeres se presentaron en la Justicia para denunciar los sucesos de la noche anterior.

“Repudiamos una vez más a este sistema patriarcal que, contenido por sus distintas instituciones, nos oprime, nos denigra y nos criminaliza. La caracterización de las compañeras como violentas y responsables de los sucesos es una herramienta de naturalización de la violencia institucional que viene en crecimiento en estos últimos años”, reza el comunicado y finaliza: “La Justicia, el mal Gobierno, las fuerzas de seguridad y la Iglesia Católica son cómplices y responsables. Pero acá estamos, con más fuerza y convicción que antes, decididas a seguir organizándonos… porque no se va a caer, lo vamos a tirar”.

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