Policiales Provinciales

Declaró la ex del acusado de intentar asesinar a su beba

También un psicólogo y un psiquiatra, que hicieron pericias al juzgado y a su madre, respectivamente. 

El miércoles, mientras el psicólogo del Poder Judicial, Fabián Ceferino Lucero Domínguez, declaraba en el juicio sobre una pericia que le había hecho, a Roberto Sebastián Jofré, el acusado de intentar matar con un hacha a Alma, su beba, se le humedecieron los ojos. Entre otros aspectos, el profesional hizo referencia a la adicción a las drogas que el joven de 24 años arrastra desde su adolescencia. Esa dependencia ha marcado, con seguridad, buena parte de sus vínculos y vida, que hoy lo encuentra preso en el Servicio Penitenciario Provincial. El acusado podría declarar.

La madre del muchacho juzgado, Vilma Rosa Jofré, hizo referencia al abuso de sustancias cuando declaró, el martes. Ayer, Karen Joselín Agüero, ex pareja de Jofré y madre de Alma, manifestó que ella sabía que el joven bebía alcohol en reuniones familiares, por ejemplo, pero dijo que desconocía la adicción a las drogas.

La chica les dijo a los jueces que estar ahí, en la sala de juicios orales, le hacía remover aquel momento tan difícil que le tocó vivir cuando su hija tenía apenas un mes y diez días. Jofré, ella y la criatura vivían en una pieza que la madre del acusado les había prestado, en el fondo de su casa, en Jujuy al 190, en la zona oeste de San Luis.

Recordó que en la víspera Jofré salió, y que el problema se suscitó a la mañana, cuando regresó. Al parecer, había estado reunido con otros chicos del barrio y había tomado vino. Al volver, «estaba como idiota», de mal humor, narró la chica.

Hubo una discusión entre ellos. Pero, según dijo Agüero, nunca se imaginó que «de una simple cosa se iba a hacer algo tan grande». La madre de Jofré, temiendo que el conflicto pasara a mayores, fue a buscar a la Policía. Agüero dejó a la bebé recostada en una cama grande, en ese departamento trasero, donde Jofré se encerró cuando vio llegar a los efectivos.

La muchacha le dijo al tribunal que Jofré le aseguró que no le había hecho nada a la criatura, que sólo se había encerrado. Consultada por el juez Gustavo Miranda Folch (integra la Cámara del Crimen 1 en reemplazo de Jorge Sabaini Zapata, que debió excusarse porque fue el juez instructor de la causa), afirmó que no escuchó llorar a la beba mientras su pareja estuvo atrincherada en esa pieza, y que la niña recién se despertó en la Comisaría 4ª, adonde fue trasladada después de que una vecina y la Policía lograron sacarla.

Declaró también que cuando fue a esa seccional sintió la presión de la Policía y de la madre de Jofré, que le indicaba qué manifestar. «Me decía que dijera esto y esto, porque me había prestado donde estar, que (si decía tal o cual cosa) eso me iba a perjudicar a mí», aseguró.

Por momentos, la joven parecía angustiada. En otros, no pudo ser clara, y exhibió confusión y contradicción. Por ejemplo, cuando la presidenta del tribunal, Silvia Aizpeolea, quiso saber cuál era su expectativa sobre el juicio, si esperaba que su ex fuera condenado, y si lo había perdonado. «Eso está en manos de Dios», expresó en respuesta a lo primero. «A un loco drogado nunca lo terminás de conocer», dijo, en referencia a lo segundo, aunque también contó que meses después de que Jofré quedara detenido fue a visitarlo al Penal, para hablar de lo ocurrido, y que en una oportunidad llevó a la bebé para que él la viera.

 

Comprende y no miente

Además, ayer declararon dos peritos del Poder Judicial. El psiquiatra Franco Mastronardi Vidal le hizo una pericia a la madre de Jofré. Concluyó que la mujer «no tiene ninguna sintomatología desde lo médico» psiquiátrico. No halló ninguna patología que le impida comprender, como tampoco rasgos psicopatológicos. Aizpeolea quiso saber si detectó algún indicio de mendacidad en la examinada, y Mastronardi Vidal respondió que no.

El perito Lucero Domínguez firmó su informe junto al psiquiatra Gonzalo Mayor. En ese escrito, sobre el que ayer dio detalles, el profesional dejó asentado que Jofré es el mayor de seis hermanos y que tiene tres hijos. Alma es la menor, único fruto de su relación con Agüero. Negó haber intentado matar a su hija más pequeña.

El acusado sólo hizo la primaria. El joven le explicó al psicólogo que no pudo seguir estudiando porque, por su adicción  a las drogas, estuvo en rehabilitación.

Comenzó a consumir a los 13 años. «Al indagar sobre los problemas que tenía con el consumo de estupefacientes, expresa que en forma reciente consumía alcohol y a veces fumaba marihuana, pero también refiere consumos previos de cocaína, pegamento, pastillas con alcohol y que estuvo en rehabilitación en tres oportunidades, siempre en la ciudad de Buenos Aires», consignó Lucero Domínguez.

Jofré dijo que había tenido una infancia feliz, pero que cuando murió su abuelo, a quien consideraba un padre, «se acabó todo lo bueno» para él.

Junto con el consumo de drogas comenzaron los problemas con la ley. Al profesional le contó, por ejemplo, sobre una dificultad que tiene en la mano derecha, producto de un disparo que recibió un día que salió a robar. No fue la única lesión con la que quedó en esa circunstancia: también fue herido en un brazo, la espalda y la pierna del lado derecho.

Las peleas también le dejaron marcas en el cuerpo. En una ocasión, por ejemplo, después de una discusión con otro joven, recibió cinco puñaladas. Dos fueron en la cara. Las restantes, en la espalda, y le perforaron los pulmones.

Jofré también le expresó que quiere ver y criar a su hija menor, ya que no ha podido participar en la crianza de los dos mayores, y que se sentía mal por no poder estar con su fam

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