Interes Provinciales

Una puntana elabora la bebida preferida de los vikingos

Patricia Chornomaz emprendió la producción de hidromiel, uno de los primeros licores hechos por el hombre.

La innovación también está relacionada a la introducción de viejos usos y costumbres. Así lo demostró Patricia Chornomaz, una puntana que elabora la bebida preferida de los vikingos. La química de 39 años integra junto a su pareja, su suegro y un amigo, «Sköll», un emprendimiento familiar dedicado a la elaboración de hidromiel, uno de los primeros licores hechos por la humanidad.

Según explicó Chornomaz, aunque el proyecto está recién «salido del horno», la idea de incursionar en la también llamada «agua miel», que es además una alternativa distinta a todas las conocidas, -al menos en la provincia- surgió hace dos años.

«Al principio pensamos en hacer cerveza artesanal y le consultamos a un amigo, Jorge Calendino, que es biólogo molecular y que tiene su propia marca en Bahía Blanca, que nos dijo que el mercado estaba saturado de productores. Entonces nos recomendó probar con las fabricación de hidromiel y así fue que empezamos», señaló Chornomaz.

Los registros históricos ubican a esa bebida entre las ancestrales, inclusive como una de las elegidas por los griegos, en el siglo I antes de Cristo. Esa referencia la antepone a la invención de la cerveza y del vino, que fue el que terminó desplazándola por la introducción de la vid en Europa en la antigüedad.

«La hidromiel está resurgiendo en distintos países, desde los nórdicos hasta los europeos y hasta en Estados Unidos. En Argentina también está teniendo un impulso importante, con buenas ventas. Según entiendo, en la provincia somos los primeros en incursionar», indicó Chornomaz, quien actualmente es profesora de Química, Matemática y Física en cuatro escuelas secundarias. También fue becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), en el campo de la clarificación y concentración de jugos cítricos.

«El color de la hidromiel es amarillo transparente, muy similar a la cerveza e inclusive puede llevar o no espuma. Se toma como un vino blanco, bien fría entre ocho y doce grados, mientras que el sabor puede ser seco, dulce o semidulce con una graduación alcohólica que va de los diez a los quince grados. Además es apta para que la consuman personas con celiaquía», explicó.

Chornomaz señaló que la primera tanda de la joven empresa Sköll estará lista entre quince días y un mes, cuando será la prueba de rigor para conocer si los resultados son los esperados. Sin embargo, hubo pruebas anteriores, con menos recursos y cuidados en el procedimiento, que arrojaron un producto de excelencia.

«Es una bebida que puede ser joven o añejarse como el vino, con roble, como también saborizada con jengibre o frutos. La única diferencia es que la de menos maduración es más áspera por los taninos, que es la sustancia utilizada para la elaboración de vinos», dijo la emprendedora, quien reconoció ser apasionada de la preparación de tragos, una experiencia que inclusive llegó a concretar cuando su pareja era propietario de un reconocido bar que estaba ubicado sobre la avenida España.

 

Elegida por dioses y emperadores

Los registros históricos sitúan el consumo de hidromiel pocos siglos antes del inicio de la era cristiana por los griegos, normandos, celtas y sajones, quienes le atribuían propiedades energéticas, relajantes y digestivas. Según la mitología nórdica, es el único alimento del dios Odín, mientras que Julio César la adoptó como su bebida preferida.

Además, la creencia popular la ubican como la predilecta de los dioses por sus cualidades generadoras de éxtasis, de lo que deriva su sobrenombre «néctar divino».

El consumo de hidromiel comenzó a declinar durante el siglo XVIII, debido a la escasez y encarecimiento de la miel, su principal ingrediente y a la introducción del vino.

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