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En Disney y de película: un puntano dirige un equipo en EE.UU.

Maxi Rosales es DT del Kissimmee United, un club que tiene 3 años y compite en una liga que potencia a futbolistas amateurs.

Hello!!!… saluda Maximiliano Rosales desde Orlando, en Estados Unidos, y se parece a aquel ‘Very Dificult” de Carlitos Tevez cuando jugaba en el Manchester United.

El “Negro” Maxi saluda en inglés y larga la carcajada. A los 40 años se instaló en la ciudad que acapara la atención de la magia de Disney para darle vida a sus sueños de director técnico de fútbol.

“Hace mucho que dejé de jugar, arranqué como técnico, me sumé al cuerpo técnico de Darío Husain (fueron compañeros en Juventud en 2010), él me recomendó con la gente de Kissimmee United y Rosario Central, la filial del club argentino en esta unión con Kissimmee en Estados Unidos”, cuenta Maxi en la previa del entrenamiento del jueves.

“Me vine porque es un crecimiento en lo personal, quiero adquirir todos los conocimientos posibles, acá jugamos un torneo semejante al Federal A, un nivel parecido y me voy acostumbrando a otra cosa, acá son todos clubes abiertos, con pisos de primer nivel, pero una cultura muy diferente, tenés la gente atrás tuyo y nadie te molesta ni te dicen nada”.

Rosales entrena a futbolistas semi profesionales, y algunos pocos profesionales, muchos latinos, de Puerto Rico, Venezuela y Colombia, y un 50 por ciento de jugadores de Estados Unidos.

“Fuimos a Miami a ver jugadores en un amistoso, y el miércoles al norte de Orlando en un partido ante un equipo de Panamá”, dice Maxi que ya debutó oficialmente ante Valencia, la filial del equipo español, y ganó 5 a 3.

El puntano también se sorprende de los horarios: “Jugamos el primer partido a las 10:45 y el próximo domingo a las 8:45”.

En la comparación con el fútbol de nuestras latitudes, el ex defensor dice que “el jugador norteamericano no está acostumbrado a lo táctico, a trabajar con pesas, a complementar. Acá hay leyes que marcan que para evitar lesiones el jugador no puede cabecear hasta los 12 años, y con pesas recién pude trabajar después de los 13 años, entonces desde ese lugar se complica la formación”, sostiene el DT nacido en Salinas del Bebedero, que a los 14 años jugaba en Dos Anclas, desde donde pasó a Victoria, y luego Estudiantes de San Luis, Estudiantes de Río Cuarto, Alumni de Villa María, Unión de Villa Krause, Jorge Newbery, Origone y Alianza de Villa Mercedes, y se retiró en Pringles de San Luis.

“El promedio de edad de los jugadores va de 16 a 25 años, que es el más grande, un puertorriqueño. Al jugador de acá le notas eso, le falta desde la estructura física, pero por otro lado son unos atletas. La mayoría son estudiantes, salvo cuatro latinos que trabajan y dos árabes, con los que es imposible comunicarme, todo pasa por señas, los jugadores me ayudan a traducirles… les dije que ellos tienen que aprender español”, sonríe Maxi, quien la próxima semana comenzará a aprender inglés, en una decisión del club.

Rosales firmó contrato por una temporada, en un club que apenas tiene tres años y trabaja con las divisiones 2002, 2003 y Primera División, y que busca lanzar a algunos jugadores al mercado argentino. Maxi trabaja con un profe hondureño y sin ayudante de campo. El martes el dueño del club le dio una camioneta para que comience a manejarse por la ciudad.

“Este es un país del que me sorprendo todo el tiempo, acá tomaré la experiencia que sea necesaria, la parte económica sirve y mi idea es seguir creciendo”.

El “Negro” Rosales vive a cinco minutos de los parques de Disney, pero nunca pensó ni soñó con ese mundo mágico, lo suyo siempre fue el fútbol: “Estoy viviendo algo muy lindo, son muchas sensaciones que uno ha vivido. En mi época hice de todo, repartía cartas, cavaba pozos, laburaba todo el día y tenía una meta, primero como jugador, que no era un crack ni virtuoso, pero me hice profesional, y después vino lo del DT, me propuse llegar a lo máximo, aprender desde donde me toque. Es un sueño el que tengo y esto ya es un sueño”, remarca Maxi, sostenido en San Luis por su señora y tres hijos.

“El que no me conoce capaz que dice este se agrandó, y yo voy a seguir siendo el mismo Negro Maxi de siempre, el de las canchas de barrio, por más que llegue donde llegue, eso me deja tranquilo”, asimila Rosales, que ya prepara el partido del domingo ante Orlando United.

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