Policiales Provinciales

Pidieron prisión perpetua para un acusado de asesinar a un policía

Para el fiscal, Julio Navarro lo mató a pesar de saber que era un efectivo, para ocultar el robo. 

El año pasado, cuando la fiscal de instrucción formuló su acusación contra Julio “El Tiburón” Navarro solicitó que sea penado a 18 años de prisión, por considerar que mató al oficial principal Julio Pizarro como consecuencia de un asalto. A los ojos de la fiscalía de Cámara y también de los abogados de la víctima, esa condena se queda corta. Este lunes, en los alegatos del juicio, el fiscal de Cámara Ernesto Lutens pidió que sea sentenciado a prisión perpetua, no solo porque cometió el homicidio para tratar de tapar un asalto que resultó mal, sino porque lo asesinó a sabiendas de que era un policía.
El fiscal no puso en duda que, la noche del 29 de noviembre de 2016, el acusado y Gustavo Barros fueron hasta la sede de Lucha Contra el Narcotráfico de Villa Mercedes, que no estaba identificada como dependencia policial, con intenciones de robar. En ese asalto, además del oficial principal también murió el cómplice de Navarro.
Para Lutens, “la autoría del homicidio no ofrece mayores cuestionamientos”. Dado que, durante el juicio, quedó más que demostrado que los efectivos que estaban en la sede fueron amenazados con una sola arma y que la misma era portada por “El Tiburón”, al momento que Pizarro recibió el balazo mortal.
También desacreditó lo que dijo el acusado, cuando deslizó la posibilidad de que el disparo haya sido accidental. “Pizarro murió de un solo balazo, que recibió de frente. Es imposible que una persona, que haya recibido una balacera con una pistola 9 milímetros (disparada por un policía), le haya atinado al blanco de una sola vez y de forma accidental”, explicó. Por eso, a entender del funcionario, fue el encartado quien efectuó el primer disparo.
“Fue armado, con una pistola calibre 22, con bala en boca (…) Si bien es claro que fue en busca de unos 100 mil pesos, no dudó gatillar, cuando el policía se identificó como tal y le dio la voz de alto”, resumió.
Por último, señaló que no puede perderse de vista que Navarro llevó a la muerte a un chico de 18 años, es decir, a Barros. “Si bien, ya estaba en la mala senda, le quitó la posibilidad de reinsertarse socialmente, porque fue él (el acusado) la voz cantante y quien llevó la iniciativa” de cometer el asalto, remarcó.
Para Javier Quiroga, el defensor, ese último planteo del fiscal, de achacarle la muerte de Barros a su cliente es “totalmente descabellado”. “Si uno ve la cantidad de disparos que tenía Barros, que fueron seis y no tres, como declaró Zapata (el policía que lo baleó), esto fue un caso de gatillo fácil”, acusó.
Recordó que de esa media docena de balazos, según confirmó la autopsia, dos fueron efectuados cuando el joven ya estaba muerto. “Entonces, cómo no creerle a mi defendido cuando decía que le apoyaron el caño caliente de la pistola y (los policías) le decían que lo querían matar…”, planteó.
“Si hay que reprocharle algo a mi pupilo es que fue a robar, pero no a quitarle la vida a nadie”, subrayó. Por eso solicitó que, en todo caso, fuera condenado por “homicidio en ocasión de robo”, a no más de 15 años de cárcel.
“Yo nunca maté a nadie y ese día había ido a robar”, afirmó Navarro, con la voz baja, casi tímida, cuando la presidenta de la Cámara Penal 2 le preguntó si quería decir algo antes de que pasaran a deliberar su veredicto.

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