Provinciales

La crisis llegó a la Villa: hay menos visitantes y gastan poco

Es la impresión de puesteros y feligreses, que atribuyen el fenomeno a la caída del poder adquisitivo. Mucho no pudieron llegar a la fiesta por el paro nacional.

La tradicional fiesta del Santo de la Quebrada este año no quedó exenta de la crisis económica que vive el país. Los puesteros y los feligreses coincidieron en que se notaba la merma en el volumen de personas que visitó el encuentro religioso. Algunos lo atribuyeron a la caída del poder adquisitivo. Otros aseguraron que quienes venían, con algunos días de anticipación, no pudieron llegar por los cortes de ruta generados por el paro nacional del martes.

La Policía de la Provincia de San Luis informó que hasta las 18 de ayer y desde las 8 de la mañana del día 1º, contabilizaron 48.799 personas. La información se contrasta con 2018 en el que en promedio ingresaban cerca de 85 mil personas por día y que finalmente dieron un total de 260 mil visitantes.

Los comerciantes que se reúnen alrededor de la parroquia Santo Cristo de la Quebrada, no estaban muy contentos. Las razones variaban de rubro en rubro, pero todos aquellos que están desde hace años, coincidieron en que la cantidad de gente que lograron juntar en dos días era muy dispar a la que se vio en otros años y que quienes estaban consumían poco o en su defecto, se quedaban menos días.

La playa de estacionamiento y camping “Ezequiel” en sus dos sucursales tenían alrededor de 20 lugares disponibles por predio, algo que es poco habitual en los tres primeros días que son de los más concurridos. Nelson Alcaraz es quien atendió a El Diario y explicó que la mayoría de los hospedados venían de provincias limítrofes. “Miércoles y jueves tuvimos espacio, seguramente porque el tiempo de permanencia se modificó. Ya no se quedan todos los días que dura la fiesta de la Villa”, contó y aclaró que ellos mantuvieron el precio del 2018 que es de 400 pesos por la carpa y el auto. Además, contó que clientes habituales de La Pampa no pudieron llegar por el paro del martes.

Daniel Flores realiza artículos en madera y es de San Francisco del Monte de Oro. Hace 7 años que va a la Villa a vender y si bien aumentó sus precios en no más de 30 o 50 pesos reconoció que las ventas cayeron mucho. “Este año está siendo muy pobre. Generalmente el segundo día cae en cantidad de gente, pero coincidimos con los comerciantes en que la diferencia con 2018 es mucha”, analizó y agregó que también los que venden comida se quejan: “Uno puede ver que la gente pasa con sus botellas de agua y sus taper”.

No es raro que comerciantes de distintos puntos de la Argentina, lleguen a la localidad para hacer una diferencia económica en el año. Al parecer no todo fue color de rosa y surgieron los reclamos. Daniel Gleser llegó de Mendoza y alquiló un local que funciona como restaurante. “No hemos vendido bien y encima los impuestos que nos cobró la Municipalidad está muy caros”, renegó. Luis Muñoz, otro trabajador que llegó de San Juan a vender embutidos, aseguró que a diferencia del año pasado, está vez habían aumentado los costos para instalar un puesto comercial en el pueblo. “Las ventas cayeron por los menos un 50 por ciento. La gente no compra porqué no tiene plata”, dijo Muñoz.

Un lugareño, Héctor Agüero, tiene el “Shopping de la Villa” que funciona todo el año. Además de confirmar que la cantidad de gente disminuyó, recalcó que para los puesteros la cosa se puso complicada. “Para quienes alquilan parcelas está caro y encima el flujo de gente bajó por lo menos un 20 por ciento. Mendocinos son los que más vinieron, pero de otros provincias más alejadas, como si pasó en otras fiestas, no se ve”, contó.

De la crisis no hubo Santo que los salvara.

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