Policiales Provinciales

Villa Mercedes: condenaron a prisión perpetua al asesino de Tamara Olguín

Villa Mercedes: condenaron a prisión perpetua al asesino de Tamara Olguín

Kevin Samuel Avallay fue hallado culpable por el delito de homicidio calificado. “Le pido perdón a la familia de esa chica”, había dicho antes del fallo.

No hubo festejos ni gritos. Solo llanto y una sensación de que se hizo justicia. Por fallo unánime, el Tribunal de la Cámara del Crimen 1 de Villa Mercedes condenó a prisión perpetua a Kevin Samuel Avallay, que el 21 de marzo de 2017 asesinó a su novia embarazada, Tamara Aylén Olguín, de un disparo en la cabeza. “Siento que mi nieta y mi bisnieto por fin van a descansar en paz”, dijo la abuela de la víctima.

Avallay, de 21 años, fue hallado penalmente responsable por el delito de “homicidio calificado por mediar o mantener una relación de pareja y aborto preterintencional en concurso ideal”, a pesar de que el fiscal de Cámara Néstor Lucero y el abogado de la familia de la víctima, Flavio Ávila, habían solicitado que lo condenaran por femicidio.

No obstante, sí les hicieron lugar a la pena solicitada, ya que ambos habían pedido perpetua.

“Le pido perdón a la familia de esa chica”, dijo Avallay, de manera fría e impersonal, en sus últimas palabras ante el tribunal, conformado por los jueces Sebastián Cadelago Filippi –presidente de la Cámara– Virna Milena Eguinoa y Hernán Herrera.

Este lunes, pasadas las 10 y después de varias dilaciones, la última audiencia del juicio comenzó con los alegatos de Pascual Celdrán, abogado del acusado, quien pidió que el joven fuera condenado por el delito de homicidio culposo y no por homicidio calificado y femicidio, como habían solicitado la semana pasada Lucero y Ávila.

Como sostuvo durante todo el debate, Celdrán no negó la autoría del crimen por parte de su defendido, pero pidió descartar los agravantes ya que, según su perspectiva, no quedó probado que Avallay haya tenido la intención de asesinar a la joven, sino que se le escapó un tiro en un acto de negligencia.

Durante su discurso, el letrado criticó fuertemente el testimonio de un perito balístico y las conclusiones de la autopsia que practicó la médica forense Alba Pereira. Al primero, que en su declaración ante el tribunal dijo que es casi imposible que el arma se haya disparado accidentalmente, lo acusó de irresponsable por sus dichos y citó informes sobre disparos accidentales en Estados Unidos, ya que en Argentina no existen métricas que midan ese tipo de sucesos.

A la médica le reprochó no haber aportado con precisión la distancia a la que fue efectuado el disparo, que la profesional estimó se hizo entre 40 y 60 centímetros de distancia.

Celdrán también les pidió a los magistrados que consideren el contexto socio económico en el que creció y vivía el acusado, un entorno de precariedad y humilde en el que, a su vez, era fácil acceder a un arma.

Concluida su exposición, el ahora condenado repitió ante los jueces que todo se trató de un accidente y pidió disculpas; al final de la audiencia, en declaraciones a la prensa, la abuela de Tamara dijo que la familia no se las acepta y que consideran que sus dichos fueron totalmente cínicos.

 

El caso

Tamara, que tenía 16 años y cursaba un embarazo de cuatro meses, fue asesinada alrededor de las cinco de la tarde, en la casa del acusado, en Comandante Videla 1622, en el humilde barrio conocido como Kilómetro 4.

Hacía pocos días que la víctima estaba instalada allí y al momento del hecho estaban solos, ya que Avallay comentó que su padre se había ido a trabajar.

La pareja acababa de bañarse y Tamara se había sentado en un borde de la cama de él mientras lo esperaba para salir a caminar. Según dijo, cuando salió de la ducha, el joven sacó un revólver calibre 32 que guardaba en la caja de una CPU que no funcionaba. Luego la regresó donde estaba y la volvió a retirar para quitarle los únicos dos proyectiles que tenía, dijo.

La versión del acusado es que el arma se accionó cuando trataba de sacar los cartuchos.

 

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